GranaDown
Utilidades
| Solidaridad, generosidad y sorpresa |
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05.04.09 -F. MARTÍNEZ PEREA Solidaridad, generosidad y sorpresa Once orejas y tres rabos, maestros en ejercicio y toque de atención de un joven novillero XIII Festival a beneficio de Granadown Plaza: Monumental de Frascuelo. Alrededor de dos tercios en tarde soleada y de buena temperatura. Ganado: Un novillo para rejones de Pedro y Verónica Gutiérrez Lorenzo y seis de Hermanos García Jiménez para lidia ordinaria. Manso el de rejones y desiguales de presentación y juego los de García Jiménez, destacando por su bravura y nobleza el sexto, premiado con la vuelta al ruedo. Con buen fondo, pero flojos, primero y segundo, algo bronco el tercero, con clase el cuarto y deslucido por desrazado el quinto. Pesaron por orden de lidia, según el cartel anunciador 440, 436, 451, 474, 422, 492 y 397 kilos, respectivamente. Actuantes: El rejoneador Manolo Manzanares, ovación. Enrique Ponce, dos orejas tras aviso. Julián López 'El Juli', dos orejas. David Fandila 'El Fandi', dos orejas y rabo tras aviso. José María Manzanares, dos orejas y rabo. Ambel Posada, una oreja. Nicolás López 'El Nico', dos orejas y rabo.
Si los supersticiosos pensaban que la edición número trece del festival a beneficio de la Asociación Granadina Síndrome de Down podía tener connotaciones negativas por la negra fama del guarismo, seguro que habrán reconsiderado la absurda razón de ser de toda esa leyenda de malos influjos y peores 'bajíos' que le atribuyen. Porque la edición decimotercera del citado festejo, consolidado ya como uno de los acontecimientos taurinos más interesantes de la capital, tuvo mucho de positivo y un balance triunfal y triunfalista como casi ninguno de los anteriores. En el recuento, once orejas, tres rabos, grandes dosis de generosidad, más que notable solidaridad y una gratísima sorpresa con nombre y apellidos, la de Nicolás López 'El Nico', un novillero de la tierra que encaraba su compromiso más importante y que dejó clara constancia de que querer es poder, de que el afán de superación suele tener premio y de que con afición y valor se puede aspirar a casi todo en algo tan complejo como el toreo. La tarde, con grandes maestros en el ruedo y una admirable disposición por parte de todos, tuvo momentos importantes y pasajes para el recuerdo, como la maestría de Enrique Ponce, la sabiduría y poderío de Julián López 'El Juli', la vibración y el espectáculo multicolor de 'El Fandi' y la clase de José María Manzanares, pero la pirotecnia más ruidosa la encendió el citado Nicolás López, que ejerció de novillero, como correspondía, y llenó de ilusión a sus paisanos con una actuación de lo más convincente y esperanzadora. 'El Nico', que salió sin complejos, se fue a porta gayola para saludar a su oponente. Todo un gesto de intenciones que confirmó poco después en unas chicuelinas ceñidísimas y, sobre todo, cuando ya muleta en mano y tras brindar la muerte del novillo a su ídolo, David Fandila 'El Fandi', fue construyendo una faena con series de enjundia y excelente trazo. Nicolás López tuvo, es verdad, el mejor astado de la tarde, un novillo de acusada boyantía, repetidor y propicio para el triunfo, pero su mayor virtud radicó precisamente en estar a la altura del regalo, en exprimir su buena condición y atreverse a ejecutar un toreo por momentos profundo y casi siempre sólido y templado. Y como, además, todo su trasteo tuvo calado en los tendidos y alto voltaje, el triunfo se consumó a lo grande, rubricado, además, con una fenomenal estocada. Fue el tercer rabo de la tarde y, sin duda, el suceso más relevante por imprevisto. Según el guión El resto del festejo se ciñó al guión previsto. Ponce estuvo en lo que es, un gran maestro ante un novillo que no terminó de romper. Julián López 'El Juli', con otro astado algo flojo, pero de buen fondo, se mostró poderoso, inteligente y sobrado. 'El Fandi', por su parte, tapó la condición bronca de su oponente con generosa tauromaquia y, además, deleitó con tres pares de banderillas marca de la casa, es decir, imponentes, mientras que José María Manzanares apeló a un toreo de altos vuelos en lo artístico para reivindicarse una tarde más como un torero singular y cada vez más clarividente. Debutó a caballo Manolo Manzanares y el menor de la ilustre zaga superó la prueba con nota. Su novillo, manso, le dio pocas opciones, pero acreditó valor, buena doma y mucha entrega. |












